ACOSAN AL ÁGUILA NEGRA, PERO VENCERÁ
(Navarra, clave de Euskadi; Euskadi, clave del Estado español)
(Carta abierta a un obrero con vocación de suicida, que vive en el madrileño barrio de Carabanchel, que se dice socialista y que no se entera de lo que pasa en Navarra y en el resto de Euskadi)
La fascistización y el "proceso de derrota" de la clase
obrera
La responsabilidad de PSOE, PCE, CCOO y UGT
Te remito de nuevo al "27 Vendimiario de Felipe González" para que completes lo que afirmo en las tesis Quinta y Sexta. Pero, además, me parece necesario añadirte ahora algunas pinceladas sobre el tema del proceso de derrota de la clase obrera.
POULANTZAS lo ha explicado muy bien en su "FASCISMO Y DICTADURA": "Los comienzos del proceso de fascistización presuponen una serie característica de derrotas de la clase obrera: los comienzos de este proceso son como el día siguiente de esta serie de derrotas que le abren precisamente el camino...
...la tesis de Lyon de 1926 del PCI (Partido Comunista Italiano) habían señalado claramente: "La victoria del fascismo debería ser considerada no como una victoria contra la revolución, sino como una consecuencia de la derrota de las fuerzas revolucionarias".
Pero sería preciso aclarar aquí el sentido de esta "derrota". En efecto, no se trató de "la derrota" infligida en un día, sino de una serie de derrotas en un proceso marcado con diversas etapas y virajes. Son las secuelas de esta serie de derrotas las que caracterizaron la situación de la clase obrera durante el proceso de fascistización.
Con el final de la guerra se abrió, en Alemania y en Italia, un real período revolucionario. La revolución estaba a la orden del día, en el sentido de que el período se hallaba marcado por coyunturas de situaciones objetivamente revolucionarias. Ahora bien, la clase obrera fracasó, durante ese período, lo mismo en la toma del poder del Estado: 1918-1919 en Alemania y en Italia, que en sus objetivos durante situaciones críticas: 1920 en Italia, 1923 en Alemania.
Advirtamos inmediatamente que una derrota no significa forzosamente derrota abierta en una situación de guerra civil declarada: una derrota puede igualmente significar una batalla no entablada en el momento propicio.
Advirtamos, por lo demás, que el problema no está, a decir verdad, en saber si se ha tratado, en todos los virajes, de situaciones objetivamente revolucionarias en sentido estricto, porque es posible interrogarse en este sentido sobre 1920 en Italia y sobre 1923 en Alemania. Lo cierto es que se ha tratado en estos dos últimos casos, y de todos modos, de un fracaso característico de la clase obrera en alcanzar los objetivos políticos impuestos por, y posibles en, una situación de crisis abierta. Hasta tal punto es cierto que una derrota de la clase obrera no puede medirse simplemente porque haya fracasado en su propósito de tomar el poder de Estado -"en hacer la revolución"- posibilidad que probablemente no existió o no existía ya en los dos últimos casos sino igualmente porque no haya sabido imponer, en una crisis declarada, objetivos políticos "posibles" -que no llegan eventualmente hasta una toma del poder de Estado- implícitos en una estrategia a largo plazo".
Supongo, compañero, que después de estos párrafos de POULANTZAS están mas claras mis dos tesis numeradas Quinta y Sexta. Y en concreto la mención del año 1977 como año clave del proceso de derrota. A mi entender está meridianamente claro que en ese año la clase obrera, a nivel del Estado español, fracasó por no haber sabido imponer objetivos políticos "posibles". Por no haber entablado una serie de batallas en momentos que eran propicios. Un momento decisivo fue el de las elecciones generales del 15-J. Fue una derrota participar en esas elecciones "bajándose los pantalones", tragándose una serie de condiciones que se habían planteado antes por la Platajunta como mínimos imprescindibles. Ir a las elecciones sin la previa amnistía total, sin la legalización de todos los partidos, sin la previa restauración de los Estatutos de Cataluña y Euskadi, sin la previa disolución de los cuerpos represivos, etc., fue una derrota. En definitiva fue una derrota pasar de exigir la ruptura democrática a la ruptura "negociada", de la ruptura 'negociada" a la ruptura "pactada" y de la ruptura "pactada" a simplemente la aceptación de la reforma del franquismo hecha por franquistas al modo franquista. De pasada te recuerdo que ese recorrido supuso la violación por Felipe González de los acuerdos del 27 Congreso del PSOE que todavía en diciembre de 1976 afirmaban que "El PSOE, reafirma que solamente serán democráticas, y por lo tanto legítimas, unas elecciones en las que se den las condiciones especificadas en el documento de la Plataforma de organismos democráticos suscrito por nuestro partido el 8 de noviembre de 1976". Y que "El PSOE entiende la ruptura democrática como el proceso consistente en la conquista de todas las LIBERTADES DEMOCRÁTICAS (políticas y sindicales), el desmantelamiento de las instituciones heredadas del régimen franquista (Consejo del Reino, aparato político del Movimiento, Sindicato Vertical, etc.), la disolución de las instituciones represivas destinadas a la anulación de las libertades democráticas, el retorno de los exiliados, la libertad de los presos políticos, la institucionalización jurídico-política de todos los países y regiones integrantes del Estado español, de acuerdo con sus derechos históricamente adquiridos o logrados democráticamente, concretándose este proyecto en una Constitución democrática, salida de un proceso constituyente. Este proceso Constituyente requiere un período en el que todos los partidos, sin exclusiones, tengan la posibilidad de exponer sus alternativas políticas como paso previo para concurrir a unas elecciones generales de las cuales habrá de surgir el órgano legislativo encargado de elaborar una nueva constitución del país". (¡Que cosas! ¿verdad, compañero? ¡Mentira parece que el PSOE de hace cuatro años y medio exigiera como requisito previo la disolución de la Guardia Civil y de la Policía franquista! ¡Mentira parece que esos fueran los acuerdos que Felipe se comprometió a ejecutar al aceptar su cargo en la Comisión Ejecutiva "después" de aprobados esos acuerdos!).
Otro paso del proceso de derrota de 1977 fue sin duda el que, ya que se había ido a las elecciones, no imponer que el inaugurar las sesiones los diputados electos se declarara abierto el proceso constituyente y, sobre todo, no imponer ese proceso con la presión de las masas movilizadas alrededor del Palacio de la carrera de San Jerónimo. Única forma conocida, desde la República Francesa pasando por las Cortes de Cádiz y (a sensu contrario) la Asamblea Nacional prusiana de 1848, de arrancar Constituciones que sean realmente un progreso sobre la situación anterior. Hay mucho imbécil por ahí diciendo ahorradas acerca de la ORIGINALIDAD de la Reforma Política de Suárez. Naturalmente son imbéciles que no han leído a Marx, En mi segunda carta te prometo una glosa de los análisis de Marx en la NUEVA GACETA RENANA sobre la revolución prusiana de 1848.
Sobre todo sobre un tal señor Camphausen que, 128 años antes que el señor Suárez, declara como programa de su Gobierno "pactar con la Corona sobre una Constitución que sea duradera" y que establece que su Gobierno no es una emanación de la revolución de marzo sino de un proceso legal, que sin ruptura con la legalidad anterior parte de ella evitando la solución de continuidad, fundándose en el resultado de elecciones realizadas según la ley electoral aprobada por la Dicta Unida reunida en abril. Ahí tienes la "original" receta del señor Suárez convirtiéndose en "gobierno democrático" después de las elecciones del 15-J realizadas según la ley electoral aprobada por las Cortes franquistas.
Otro paso, en fin, del proceso de derrota lo constituyeron dos jugadas simultáneas: la desmovilización política y sindical impuesta a las masas por los aparatos del PSOE y PCE, de CCOO y UGT y los Pactos de la Moncloa. Recuerdo perfectamente a Carlos Martín Ramírez explicando a los jornaleros aceituneros de Jaén, en el mitin de nueva presentación de la UGT en Jaén capital, celebrado a finales de setiembre del 77, la posibilidad y la necesidad de imponer al bloque de clases dominante un pacto revolucionario, un pacto en el que a cambio de medidas de control de salarios se obtuvieran partes del poder en las empresas y en las fábricas concretas. Naturalmente Felipe y Carrillo eran incapaces de imponer con las masas un pacto revolucionario por la sencilla razón de que primero disolvieron a las masas y las mandaron a sus casas. Y luego ellos fueron a firmar los indignos Pactos de la Moncloa. De los que por cierto suelen decir ahora lloriqueando que "Suárez les engañó".
Estoy seguro, compañero, de que cuando hayas leído páginas atrás las impresionantes declaraciones de Trotski te habrá golpeado el corazón ese párrafo en que ¡en abril de 1937! afirmaba que la victoria de Hitler ha sido el castigo por la política de Ebert-Scheidemann, que en Alemania el castigo no llegó sino quince años después, pero que en España llegaría antes de quince meses. La definición del fascismo como castigo la había hecho ya en junio de 1933 ante la IIIª Internacional Clara ZETKIN diciendo:
"El fascismo no es en absoluto la venganza de la burguesía contra el proletariado que se insurrecciona de manera combativa. Considerado desde el punto de vista histórico y objetivo, el fascismo sobreviene mucho más como un castigo porque el proletariado no ha sabido proseguir la revolución..."
Pues bien, compañero, déjame que, para terminar estas pinceladas sobre el proceso de derrota citado en mis tesis Quinta y Sexta, te aporte una ojeada sobre los momentos, terribles de la yugulación por los socialdemócratas de la revolución alemana de 1918. En el libro de Gilbert BADIA "Les Spartakistes. 1918: l'Allemagne en revolution" releí el otro día un texto que me escalofrió como creo que, sin duda, va a hacerlo a ti. Es un texto con una fecha crucial. Se publica en el diario VORWÄRTS del SPD el 17 de octubre de 1918. Catorce días después de que los socialdemócratas hayan entrado por primera vez en la historia de Alemania, en el Gobierno. Diecisiete días antes de que la sublevación de los marinos de Kiel dé comienzo a la revolución.
El texto es la contestación de los "socialistas" en el Gobierno a la llamada a las armas hecha por los panfletos de los spartakistas. Léelo, compara con lo que estás oyendo en estos meses, y tiembla, compañero.
"... En pocos días la situación política interior del Reich ha sufrido un vuelco profundo, del que amplias capas del pueblo no miden aún plenamente toda su importancia. Alemania se ha comprometido en la vida que lleva del Estado autocrático al Estado popular... Es únicamente para impedir la ruina de nuestro país y el hundimiento de su economía por lo que los representantes de nuestro partido HAN HECHO EL SACRIFICIO de entrar en el gobierno. En esta terrible situación, si ellos han aceptado un puesto de responsabilidad, ha sido con la ardiente voluntad de aportar a nuestro país la paz y la libertad. Este Gobierno, del que forman parte socialdemócratas, debe ser el Gobierno de la paz y las reformas democráticas... Pero las agitaciones de irresponsables que tienen el espíritu obnubilado por las frases revolucionarias de los bolcheviques son también obstáculo para la paz y la democratización de Alemania... Intentando dirigir a los obreros contra el gobierno, lanzándolos a huelgas y manifestaciones que hoy son absurdas y sin objeto, llevan de hecho, quizás sin quererlo, el agua al molino de los belicistas pangermanistas e los enemigos de la democracia... ¡NO! Como siempre han declarado los representantes autorizados del partido socialdemócrata es por el canal de una transformación pacífica como nosotros queremos conducir progresivamente nuestro sistema estatal hacia la democracia y nuestra economía hacia el socialismo... En el momento en que se ve surgir el alba de la paz y de la democracia, no se dejará llevar a actos irreflexivos que no aprovechan, en último análisis, más que a los enemigos del pueblo".
Ese Gobierno con socialdemócratas es el que va a aplastar la revolución. Es el Gobierno del que será instrumento el diputado socialdemócrata Noske, el hombre que manda y que ampara a los militares que asesinan a Liebknecht y a Rosa Luxemburgo. El 4 de noviembre, al día siguiente de la sublevación en Kiel, los socialdemócratas reparten en esa ciudad un panfleto que publica también VORWÄRTS. Es un panfleto pidiendo calma, poniendo en guardia contra toda acción irreflexiva:
"¡Obreros! ¡Camaradas! Unos panfletos anónimos, una propaganda de boca a oreja, os incitan a dejar vuestras fábricas en los próximos días y a salir a la calle. Os aconsejamos de manera insistente desobedecer esas consignas. (Los ministros socialdemócratas, asegura el texto, han conseguido ya mucho. Pero quiere más aún: negocian para arrancar la abdicación de Guillermo II). Os pedimos no estropear esas negociaciones por cualquier acción irreflexiva [...] por el momento lo que importa es guardar la sangre fría, hacer prueba de disciplina y no dejarse seducir por consignas susceptibles de sembrar la confusión [...] Los golpes de mano irreflexivos no pueden más que traer las peores catástrofes para algunos de entre vosotros como para la colectividad. Para ser coronada de éxito, una acción debe ser llevada a cabo por el conjunto de la clase obrera. El momento de tales acciones todavía no ha llegado. Rehusad, pues, obedecer a toda consigna lanzada por una minoría irresponsable".
¿Necesito decirte algo más sobre el proceso de derrota de la clase obrera mencionado en mis tesis Quinta y Sexta? Creo que no.